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Descubre cómo se construyen los puentes sobre el agua y qué técnicas permiten cimentarlos bajo la superficie.


Construir un puente sobre el agua implica resolver uno de los mayores retos de la ingeniería civil: crear una estructura estable en un entorno donde el suelo no es visible y las condiciones cambian constantemente.

Puentes icónicos de Nueva York, como el Puente de Brooklyn o el Puente de Manhattan, no solo destacan por su diseño, sino por la complejidad de sus cimientos, que se encuentran bajo el agua y, en muchos casos, profundamente enterrados en el lecho del río.

1. Todo empieza bajo el agua: el estudio del terreno

Antes de construir, se realiza una investigación geotécnica del fondo del cuerpo de agua. No todos los suelos son adecuados para soportar una estructura, por lo que es necesario identificar capas resistentes donde se puedan apoyar los cimientos.

Este análisis define si se utilizarán pilotes, cajones o cimentaciones especiales.

2. Aislar el agua para poder construir: los ataguías (cofferdams)

Una de las técnicas más comunes es el uso de ataguías, estructuras temporales que permiten “secar” una parte del área de trabajo.

Se colocan muros alrededor de la zona, se bombea el agua hacia afuera y se crea un espacio seco donde los ingenieros pueden trabajar como si estuvieran en tierra firme.

3. Pilotes: llevando la carga hasta el fondo

En muchos casos, se utilizan pilotes, que son elementos largos de acero o concreto que se hincan profundamente en el lecho marino o del río.

Estos pilotes transfieren la carga del puente hacia capas de suelo más resistentes, permitiendo que la estructura sea estable incluso si la superficie es blanda o inestable.

4. Cajones neumáticos: construir desde dentro del agua

En puentes históricos como el Puente de Brooklyn, se utilizaron cajones neumáticos.

Estos son grandes estructuras huecas que se hunden en el agua y dentro de las cuales los trabajadores excavan el material del fondo. Se presurizan para evitar la entrada de agua, permitiendo trabajar bajo el nivel del río.

Este método fue clave para alcanzar profundidades donde se encontraba suelo firme.

5. Construcción de pilares y superestructura

Una vez terminada la cimentación, se construyen los pilares que sobresalen del agua. Sobre ellos se monta la estructura del puente, ya sea mediante vigas, arcos o sistemas colgantes.

Cada etapa debe considerar factores como corrientes, mareas, viento y cargas de uso.

6. Un entorno en constante cambio

A diferencia de una obra en tierra, construir sobre el agua implica trabajar con variables dinámicas:

  • Corrientes.
  • Cambios de nivel.
  • Condiciones climáticas.

Por eso, la planeación y ejecución deben ser mucho más precisas.

Los puentes sobre el agua no solo se sostienen por lo que vemos en la superficie.

Su verdadera complejidad está debajo: en cimientos diseñados para resistir condiciones que no se ven, pero que definen su estabilidad durante décadas.

Conoce más sobre la ingeniería que hace posible construir infraestructura en los entornos más desafiantes.

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